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Artículos de José Carlos Sánchez Zamora:

Ubik

Sábado, 21 de Noviembre de 2009 Sin comentarios
¡¡¡Ahora con un recambio completo gratis!!!
¡¡¡Ahora con un recambio completo gratis!!!

 

Saludos, querido lector. ¡Hoy es su día de suerte! Durante las siguientes líneas disfrutará de una demostración gratuita de Ubik. ¿Conoce a Ubik, verdad? ¿Y quién no? Hoy en día, son millones de personas los que han podido gozar de las bondades de nuestra marca. Ubik entretiene, Ubik relaja, Ubik revitaliza cuerpo y mente… Ubik cambia su forma de ver la vida. ¿A qué espera? ¡Acérquese a su proveedor más cercano y alegre su existencia con la adquisición de un nuevo y flamante Ubik! Escuche los testimonios de aquellos que ya han sido agraciados:

 Glen Runciter (Des Moines, Iowa): “Hola a todos. ¿Qué decir? Gracias a Ubik he podido salvar la vida de muchos de mis empleados del ataque de esos malditos psi de Ray Hollis. Ni siquiera esa engreida preco mutante de Pat Conley pudo hacer mucho ante las facultades asombrosas de este producto. En verdad, tan sólo el otro entrometido logró igualar por un momento el poder de Ubik. Aún así, en mi casa nunca falta. A mí esposa le encanta. A veces creo que hasta realmente se siente viva”.  

 Joe Chip (Nueva York City, Nueva York): “¿Saben? He trabajado desde que era bien joven como inercial, midiendo campos telepáticos para Runciter y Asociados, y nunca he visto nada igual. Cuando peor me encontraba y cuando ninguna esperanza asomaba en mi futuro, apareció Ubik al rescate. Desde entonces, no se puede decir que lleve una vida aburrida, amigos. De hecho, todavía no sé si estoy vivo o muerto… ¿Quizás semivivo? Da igual. Con Ubik cesaron las desgracias. Es algo más que un clavo ardiendo; es lo más cercano a nuestro salvador”.  

 Pat Conley (Topeka, Kansas): “Nunca he sido una fan de este tipo de ofertas. Siempre me parecieron todas un timo para imbéciles, y eso es lo que pensaba al principio de Ubik. Ahora me arrepiento. No se puede dejar pasar una oportunidad como ésta. Quizás si lo hubiera conocido antes, mi vida hubiera sido distinta; quizás en vez de poder cambiar el pasado, podría haber cambiado el futuro… No sé,  tal vez me habría ayudado con mis problemas psicológicos y hubiera sufrido mucha menos gente”.

 Ya han oído. No lo decimos nosotros. Vivos, muertos y semivivos. Inerciales, telépatas, preco y antipreco. Todos dedican alabanzas y parabienes a Ubik. Para todos ellos hay un antes y un después. Como lo habrá para usted, querido cliente, cuando abra la primera página del libro (recuerde que Ubik también viene en formato aerosol). ¿Se siente confuso? ¿Agotado? ¿Perdido? ¿Ha perdido la capacidad de disfrutar de lo cotidiano? ¿Nota como la realidad le va consumiendo lentamente? ¿A veces siente que todo no es más que un sueño dentro de otro sueño? ¿Que nada es real? ¿Que sus amigos y el resto de la gente son los títeres inconscientes de alguien a quien no puede ver? Ubik es su solución. Ubik es su remedio. Ubik son las gafas que le ayudarán a ver entre lo borroso de su existencia. ¡Y ahora con descuento para aquellos que se quedaron atrapados en 1939 y sueñan ingenuamente con reanudar su vida normal de medio siglo después! 

¡CÓMPRELO YA MISMO!

 

Nota: Ubik es una creación de Philip K. Dick. Está prohibida su reproducción parcial con fines económicos, así como su interpretación literal. Al igual que el resto de productos de la empresa Dick Corporation ™ puede causar trastornos graves en su apreciación del mundo que le rodea y en su bienestar diario. Asimismo, la empresa advierte de que la difusión de productos dickianos puede dar lugar a la creación de films del estilo de Blade Runner, Desafio Total, Abre los ojos, Paycheck o Minority Report.  Se recomienda no mezclar con sustancias alucinógenas o, al menos, no hacerlo hasta acabar el libro. Consulte con su almohada tras ingerir.

Dick, nuestro fundador, fue remiso a usar Ubik consigo mismo. Lo que hay es lo que ves... ¿O no?, dijo.

Philip K. Dick, insigne fundador de Ubik Entertainment.

Bayonetas en la huerta II

Viernes, 23 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Más fragmentos de La Guerra de la Independencia (por José María Queipo de Llano) en los que la acción transcurre en suelo murciano: 

“Después de tamañas desgracias, las tropas que restaban del segundo ejército, y se habían retirado con las del tercero, mandadas por Don Nicolás Mahy, y las que de éste mismo se habían antes adelantado con Don Manuel Freire hacia Requena, o quedándose en la frontera de Granada, continuaron alojadas, ya en Alicante y sus alrededores, y ya en Cartagena y pueblos del reino de Murcia. El numero de ellas, incluyendo las guarniciones de las citadas últimas dos plazas, al pie de 18000 hombres. Tomó luego el mando interino de todas Don José O´Donell, jefe del estado mayor del tercer ejército”. (…)

“No sólo se vieron acosadas todas estas fuerzas por las de Suchet y por las del general Mont-Brun, sino también por parte de las del ejército francés del Mediodía, que acudieron al cebo de los despojos. Llegaron las postreras a la vista de la ciudad de Murcia el 25 de Enero, y el 26 entró en ella con 600 caballos el general Soult, hermano del mariscal. La víspera le había precedido un destacamento, y unos y otros impusieron al vecindario muy pesadas contribuciones, imposibles de realizar. A estos gravámenes quiso el general francés añadir otro nuevo con sus festines, y mandó se le preparáse para aquél día en el palacio episcopal, donde se albergaba, un espléndido y regalado banquete. Gustaba ya deliciosos manjares, cuando vino a interrumpirle en su ocupación sensual una voz que decía: ‘Las tropas españolas han entrado, los enemigos son perdidos’.

En efecto, don Martín de la Carrera, que se apostaba no lejos con gran parte de la caballería del segundo y tercer ejército, después de reunir un trozo de ella en Espinardo, a media legua de la ciudad, acababa de penetrar por la puerta de Castilla a la cabeza de 100 jinetes. Tenían otros la orden de acometer al mismo tiempo por los demás puntos. Era el intento de Carrera, sorprender a los enemigos, que a la verdad no le aguardaban, cogerlos o aventarlos, y libertar a la ciudad de huéspedes en tal manera molestos.

El bravo general Martín de la Carrera

El bravo general Martín de la Carrera

Sobresaltado el general Soult, levantóse de la mesa, y con la precipitación tropezó y bajó la escalera casi rodando. Aunque mal parado, montó, sin embargo, a caballo: le siguieron todos los suyos. No así, por desgracia, Carrera los de su bando, quienes, excepto los que él mismo capitaneaba, o no entraron en la ciudad, o retrocedieron luego por equivocación o desmayo. Tuvo por consiguiente el don Martín que hacer cara sólo con sus 100 hombres a las fuerzas del enemigo, tan superiores. No por eso se abatió, y antes de ser estrechado, paseó calles y plazas acuchillando y matando a cuantos contrarios topaba. Duró tiempo la lid. Costó el terminarla sangre al francés; más a  lo último, cogidos, muertos o destruidos los soldados de Carrera, quedó éste sólo y rodeado por seis de los enemigos en la Plaza Nueva. Defendiese gran trecho, mató a dos, y si bien herido de un pistoletazo y de varios sablazos, sostúvose aún, no quiso rendirse, y peleó hasta que exánime y desangrado cayó tendido en la calle de San Nicolás, donde expiró. Ejemplo de hombres valerosos era carrera, mozo y membrudo, de estatura elevada, noble en el rostro, de arrogante y gentil apostura.

Antes de finalizar el combate ya habían los enemigos entregado al saco a la ciudad de Murcia. Robároslo todo, y cometieron los mayores excesos, particularmente en el barrio del Carmen. Despojaban en la calle a las mismas mujeres de sus propias vestiduras, y no perdonaron ni aún el ochavo que en el mugriento bolso escondía el mendigo. Cargados de botín y temerosos de que tornasen los nuestros, se retiraron por la noche, y en la Alcantarilla y en casi todo el camino hasta Lorca repitieron iguales o mayores demasías.

Como quiera que lacerados de dolor, tributaron los murcianos al día siguiente honores fúnebres al cadáver del inmortal don Martín de la carrera, y le sepultaron con la pompa que les permitía su triste azar. Un mes después celebró, también en memoria del difunto, solemnes exequias el general en jefe don José O´Donnel, y diose el nombre de la carrera a la calle de San Nicolás, en la cuál terminó aquel caudillo sus días peleando como bueno. La Junta provincial determinó igualmente erigirle un cenotafio en el sitio mismo de su fallecimiento.”

Vista actual del Barrio del Carmen de la capital murciana

Vista actual del Barrio del Carmen de la capital murciana

Si quieres leer la primera parte del artículo, pulsa aquí.

Bayonetas en la huerta I

Sábado, 10 de Octubre de 2009 1 comentario

Siempre me ha llamado la atención la ignorancia y el desconocimiento que gasta el españolito de a pie con nuestra historia. Ojo, no sólo eso; nos es completamente indiferente, nos la repamfinfla. Incluso nos enorgullecemos de ello como buenos paletos que somos, Leer más…